El escasísimo crecimiento de la inversión extranjera directa (IED) en Costa Rica en el 2025, de solo un 0,2% con respecto al 2024, respondió a las utilidades reinvertidas de las empresas ya instaladas y no a la atracción de nuevas inversiones.
Así lo revela un análisis elaborado por Sandro Zolezzi, experto en esta materia e investigador asociado de la Universidad LEAD y research fellow de la Academia de Centroamérica, con base en los datos más recientes del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
El país recibió durante el año pasado $5.121 millones en IED, prácticamente lo mismo que en 2024.
Según Zolezzi, si se desagrega el dato, se puede observar un cambio estructural en la forma en que Costa Rica está recibiendo inversión.
«Decir que la IED se mantuvo es técnicamente correcto, pero analíticamente pobre. Lo que ocurrió en 2025 no fue una continuidad, sino una recomposición profunda», señaló.
Los datos del BCCR también indican que la inversión en el régimen de zona franca —que ha sido el motor del modelo económico costarricense— cayó un 10,5 %.
Esto no significa que el modelo de zona franca esté colapsando. Sigue concentrando la mayor parte de los flujos, pero sí indica algo importante: la inversión se está desplazando hacia otros espacios.
El experto aseguró que el país debe preguntarse qué está comunicando la etapa en la que se encuentra el modelo de atracción de IED.
Menos capital nuevo, más reinversión
El dato más relevante de 2025 no está en los regímenes ni en los sectores, mencionó Zolezzi, sino en la composición de la inversión extranjera directa.
Las utilidades reinvertidas de las empresas alcanzaron $4.327 millones, aproximadamente el 84 % del total. En 2024 representaban cerca del 67 %.
Es decir, las utilidades reinvertidas dieron un salto clave durante el año pasado.
Costa Rica no está creciendo en IED porque estén llegando muchas empresas nuevas, sino porque las que ya están en el país deciden quedarse y expandirse.
Según el investigador, esto es, al mismo tiempo, una fortaleza y una advertencia.
Es una fortaleza porque refleja confianza. Las multinacionales instaladas conocen el país, han invertido en capital humano y en redes productivas, y deciden profundizar su presencia.
Pero también es una advertencia, porque el dinamismo futuro depende de la capacidad de atraer nuevos proyectos, no solo de retener a los existentes.
«Un modelo basado en reinversión puede sostenerse por un tiempo, pero, si no se renueva, tiende a agotarse», alertó.
Manufactura sube, servicios caen
El estudio indica que otro cambio relevante está en la composición sectorial de la IED.
La industria manufacturera creció un 7,1 %, lo que consolida su liderazgo. Mientras tanto, los servicios cayeron un 34,4 % y el turismo, un 36,7 %.
Esto es particularmente llamativo para un país que ha construido su narrativa internacional sobre la exportación de servicios modernos, comentó Zolezzi.
Reconoció que Costa Rica sigue siendo exitosa en servicios, pero la IED reciente no necesariamente está reforzando ese liderazgo.
«Esto abre una pregunta incómoda: ¿estamos perdiendo tracción en el segmento que nos hizo diferentes?», se cuestionó.
Cautela
El crecimiento del régimen definitivo y el aumento de la inversión fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM) podrían interpretarse como señales de mayor encadenamiento productivo y desconcentración territorial.
Sin embargo, el experto indicó que hay que ser cautos.
Esto, porque, aunque crecen, estos flujos siguen siendo relativamente pequeños en comparación con la inversión en zona franca y dentro de la GAM.
El país no está frente a una transformación territorial, sino ante movimientos marginales desde bases bajas.
Un modelo que madura
Zolezzi explicó que, si se integran todos estos elementos, aparece una narrativa más clara:
La IED en Costa Rica no está en crisis. Tampoco está en expansión acelerada. Está en una fase de maduración.
Las empresas ya instaladas profundizan su inversión. El modelo sigue generando confianza, pero la llegada de nuevos capitales parece menos dinámica.
La composición sectorial empieza a moverse en direcciones que merecen atención.
En otras palabras, el modelo sigue funcionando, pero se está apoyando más en su historia que en su renovación, advirtió.
«La pregunta relevante es: ¿está Costa Rica siendo igual de atractiva para nuevos inversionistas como lo fue en la última década? Si la respuesta es sí, estos cambios son parte de un ciclo normal. Si la respuesta es no, estamos frente a una señal temprana de estancamiento», agregó.
La IED es, en esencia, una señal de confianza en el futuro de un país.
En 2025, Costa Rica envió una señal mixta: alta confianza de quienes ya están, pero menor evidencia de renovación.
Reinversión de utilidades de empresas instaladas propició crecimiento de inversión extranjera en 2024
Modelo de atracción de inversión extranjera muestra señales de agotamiento