El precio del dólar frente al colón mantiene una tendencia a la baja desde junio de 2022, cuando alcanzó niveles cercanos a los ¢700, un comportamiento que economistas identifican como uno de los factores que está afectando la recaudación tributaria del Gobierno Central.
Primer plano de billetes de dólares en una ventanilla de intermediario cambiario en Costa Rica, en el contexto de la caída del tipo de cambio por debajo de ¢500 en marzo de 2025.
El tipo de cambio sigue a la baja, cayendo por debajo de los ¢460 en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex). (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)
En términos prácticos, un menor valor de la divisa estadounidense reduce el monto en colones que perciben las empresas exportadoras y los sectores vinculados al comercio exterior.
Por consiguiente, aunque una compañía venda exactamente el mismo volumen en dólares, sus ingresos registrados en moneda nacional (como debe hacerse para designar el pago de impuestos en Costa Rica) son menores.
Dado que sus costos operativos rara vez bajan en la misma proporción, sus utilidades se comprimen, arrastrando consigo a la baja el pago del impuesto sobre la renta.
De manera simultánea, existe un efecto colateral en los tributos asociados al comercio exterior, como los aduaneros; es decir, si el dólar baja, el valor en colones de las mercancías importadas disminuye, afectando directamente la recaudación proveniente de aranceles y otros impuestos ligados a las importaciones.
En esta línea, Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy, aseguró que, efectivamente, la apreciación cambiaria tiene un impacto sobre las empresas, ya que al convertir sus ingresos en dólares a colones reciben menos recursos, mientras que sus gastos en moneda nacional continúan creciendo.
Transformación de la economía de Costa Rica: trabajadoras de servicios, agricultor en labores de campo y técnica en manufactura de alta tecnología reflejan el cambio del agro y la industria tradicional hacia una economía basada en servicios.
Esto reduce sus utilidades y, por ende, disminuye el pago del impuesto sobre la renta.
Además, Corrales señaló que el tipo de cambio tan apreciado ha generado un aumento en las importaciones; sin embargo, la facturación por concepto de este impuesto ha caído cerca de un 35%.
Esto impacta directamente al Impuesto al Valor Agregado (IVA), que se calcula como un porcentaje sobre las ventas, provocando que este tributo registre una contracción.
Si se analizan las cifras del 2024 con respecto al 2025 se visualiza una caída de 4,86% a 4,65%, respectivamente, según datos de la Universidad Nacional con información del Ministerio de Hacienda.
Para ponerlo en perspectiva, el precio del dólar mantiene una tendencia a la baja en Costa Rica y acumula una reducción cercana a ¢40 en lo que va del año.
Este comportamiento responde a una combinación de factores que han aumentado la disponibilidad de divisas en el mercado y han reducido la presión al alza sobre la moneda estadounidense.
Uno de los motores que explican este movimiento es una mayor entrada de dólares al país, impulsada principalmente por el dinamismo de sectores exportadores, el turismo y la inversión extranjera, lo cual incrementa la oferta de divisas.
Siguiendo la regla del mercado cambiario, cuando hay más dólares disponibles y la demanda no crece al mismo ritmo, el precio de la moneda tiende a disminuir.
Impacto en los ingresos en números
Las cifras fiscales reflejan este panorama con claridad. Al analizar la evolución de los ingresos, se evidencia una contracción significativa, pasando de representar un 15,98% del PIB en el 2022 a un 14,42% en el presente año.
En detalle, la disminución proporcional en los tributos clave se distribuye de la siguiente manera al comparar el 2021 con las proyecciones al 2025:
-Impuesto al Valor Agregado (IVA): Pasó de representar un 5,06% del PIB a un 4,65%.
-Impuesto sobre la Renta: Disminuyó de un 5,12% a un 4,73%.
-Ingresos por importaciones: Cayeron de un 0,45% a un 0,38%.
Impacto en sectores clave y la dualidad económica
Por otro lado, la caída en el tipo de cambio golpea severamente a sectores vitales para la economía, tales como las exportaciones, el turismo, los servicios empresariales internacionales y la agricultura de exportación.
Si estas empresas se ven obligadas a reducir la inversión, la contratación o la producción por la pérdida de competitividad cambiaria, el efecto dominó se traslada hacia un menor consumo, una menor generación de empleo y, por supuesto, una contracción en el pago de impuestos.
Ante este escenario, Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional, aseguró que el principal problema radica en que la economía no estaba creciendo en los sectores que generan la mayor parte de los impuestos, es decir, aquellos vinculados al mercado interno.
“Ahí no se estaba dando un crecimiento robusto ni sostenido; no estaba aumentando el consumo, no estaba creciendo la construcción ni se observaba una mayor inversión pública que impulsara esa dinámica”, explicó Rodríguez.
Según el especialista, los rubros que mostraban mayor crecimiento eran principalmente los vinculados con las exportaciones, especialmente bajo regímenes especiales que no pagan impuestos. Esta situación evidenciaba una debilidad estructural de la economía que terminó reflejándose en la recaudación tributaria.
Adicionalmente, señaló que el consumo no crecía a tasas suficientes porque, aunque el desempleo se reducía, esto respondía en parte a una menor participación de personas en la fuerza laboral y no necesariamente a una mayor generación de puestos de trabajo.
“Al debilitarse la generación de ingresos a nivel familiar, tampoco se impulsaba el consumo al ritmo necesario para aumentar la recaudación de impuestos”, afirmó.
Respecto al panorama general, Rodríguez indicó que la deuda pública continúa siendo un problema crítico porque el país mantiene un bajo crecimiento económico, enfrenta tasas de interés reales elevadas y ha visto una reducción del superávit primario.
Explicó que el deterioro de este último está directamente relacionado con la caída en la recaudación tributaria, producto de la pérdida de dinamismo económico.
“Costa Rica es una economía que crece, pero no crece la parte de la economía que aporta impuestos; crece la parte de la economía que está exenta”, sentenció.
En concordancia con este análisis, Pablo González, economista de Grupo Financiero Mercado de Valores, mencionó que la evolución del tipo de cambio es, sin duda, uno de los factores que explica el menor dinamismo observado.
“La apreciación del colón ha incidido sobre el crecimiento de los ingresos tributarios, debido a que una parte importante de la actividad económica genera flujos en dólares que posteriormente se convierten a moneda local para efectos contables y tributarios. Cuando el tipo de cambio disminuye, el valor de esos ingresos en colones también se reduce, afectando la base imponible y limitando el crecimiento de la recaudación fiscal”, detalló González.
A este fenómeno se suman otros elementos identificados por Mercado de Valores, como una menor dinámica del régimen definitivo, decisiones legislativas que han mermado la base gravable, y la denominada “fatiga tributaria” posterior a la reforma fiscal de 2018; un efecto mediante el cual el impacto inicial de los nuevos impuestos va perdiendo fuerza con el paso del tiempo.
El peso de esta apreciación se observa especialmente en actividades exportadoras y empresas ligadas al comercio internacional.
“Aunque estas compañías logren mantener o incluso aumentar sus ventas en moneda extranjera, la conversión genera montos menores que terminan reflejándose ineludiblemente en sus estados financieros”, dijo.
Perspectivas y factores adicionales
Además de las causas anteriores, como un menor crecimiento de la economía doméstica y la caída en las utilidades empresariales señaladas por otros economistas, Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, identificó otros factores que también han incidido en la menor recaudación.
Entre ellos destacó la inflación negativa, un fenómeno que reduce el crecimiento del PIB nominal y afecta directamente la evolución de la base sobre la cual se calculan diversos impuestos en el país.
Asimismo, señaló que algunas reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa redujeron fuentes de ingresos para el Gobierno, entre ellas los cambios aplicados al cobro del marchamo y las reducciones en ciertas tarifas del impuesto selectivo de consumo.
En definitiva, la merma en los ingresos tributarios no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos económicos y decisiones fiscales, donde la apreciación del colón se mantiene como uno de los principales catalizadores.
El reto para el Gobierno de Rodrigo Chaves queda planteado y deberá definir si impulsa o no una nueva reforma fiscal.