7 obstáculos explican desaceleración de inversión extranjera en zonas francas

Al menos siete obstáculos explican la desaceleración en el crecimiento de la inversión extranjera directa (IED) en las zonas francas de Costa Rica durante los últimos años.


Ellos son:

  • Talento humano: Las empresas multinacionales han mostrado preocupación por las dificultades para encontrar y retener personal especializado.

  • Inseguridad: Las tasas de criminalidad ligadas al narco se mantienen elevadas y generan mala imagen del país.

  • Infraestructura física y conectividad: Persisten deficiencias en carreteras y capacidad portuaria.

  • Pérdida de competitividad por costos operativos, especialmente por la caída del tipo de cambio: Por ejemplo, la IED en el sector servicios, registró una caída del 34,4 % durante 2025, y en gran medida las industrias del sector responsabilizan a la apreciación del tipo de cambio en términos reales que ha encarecido al país como plataforma de servicios frente a competidores directos.

  • Fragmentación institucional: Implica pérdida de agilidad y coordinación.

  • Deterioro en la capacidad de atención a las empresas.

  •  Ausencia temporal de confianza por parte de las empresas.

El listado forma parte de un informe elaborado por la Coalición de Iniciativas para Desarrollo (CINDE) que ha venido analizando la dinámica de la IED.


Las inversiones de las zonas francas disminuyeron durante 2025, al pasar de $3.797 millones en 2024 a $3.399 millones en 2025. Una contracción del 10,5 %, según datos del Banco Central de Costa Rica.


En general, la IED total en Costa Rica registró una tasa de crecimiento, del 0,2 %, el año pasado, es decir, prácticamente se estancó.


Este régimen sigue concentrando la mayor parte de la IED, pero su desaceleración es relevante porque en él se ubican los sectores más dinámicos, particularmente la manufactura avanzada y los servicios modernos, explicó Sandro Zolezzi, investigador asociado de la Universidad LEAD y research fellow de la Academia de Centroamérica.

Cautela


El economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (CEFSA), reconoció que las empresas multinacionales podrían estar valorando con mayor cautela sus decisiones sobre nuevos proyectos de IED hacia el país, en medio de un contexto marcado por la incertidumbre derivada de los cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos y de los conflictos geopolíticos.


Las multinacionales maduran sus decisiones sobre nuevas inversiones, en promedio, durante tres años, debido a que se trata de proyectos de largo plazo.


Por eso, en los estudios que realizan entra en juego un amplio conjunto de variables, como la disponibilidad de mano de obra, la conectividad y la infraestructura eléctrica.


"Una pregunta que uno debería hacerse es si ya hay un conjunto de factores que efectivamente está llevando a desincentivar la inversión: el tipo de cambio, la suficiencia de recurso humano, la conectividad, el acceso a internet o al ancho de banda, e incluso el tema de la seguridad. Me atrevo a señalar esos cuellos de botella, que vienen desde antes", comentó Ortiz.


En marzo de este año, la Asociación de Zonas Francas de Costa Rica (Azofras) urgió mayores esfuerzos para generar un entorno que facilite la reducción de los costos de producción, fortalezca la formación de talento, garantice la seguridad jurídica para las empresas que operan en este régimen, así como buscar soluciones para atender la baja en el tipo de cambio.

Ajustes


Zolezzi sostuvo durante 2025 las empresas en zonas francas enfrentaron ajustes en la deuda neta entre compañías: en 2025 se registraron menos préstamos de las subsidiarias y mayores pagos a las casas matrices que en 2024.


Esto no refleja una pérdida de atractivo del régimen. De hecho, la disminución fue parcialmente compensada por un aumento de $637,7 millones en utilidades reinvertidas con respecto a 2024.


En términos estructurales, Zolezzi indicó que la zona franca podría estar transitando de una etapa de expansión acelerada, observada en los últimos años, a una de consolidación.


"El riesgo no es que deje de crecer, sino que crezca menos sin ser compensada por nuevos motores. La zona franca sigue siendo el corazón del modelo, pero ya no es suficiente para sostener por sí sola su dinamismo, advirtió.