El Ministerio de Hacienda pronosticó una severa contracción en la recaudación tributaria en Costa Rica, con una baja de ¢228.000 millones este año y una tendencia descendente en la relación de los ingresos fiscales respecto a la producción.
Según el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031 de Hacienda, la carga tributaria ―ingresos tributarios como porcentaje del producto interno bruto (PIB)― caería para el 2031 a su nivel más bajo en más de dos décadas.
En 2026, la recaudación fiscal representaría el equivalente al 11,9% del PIB, con lo cual se reduciría en 0,9 puntos porcentuales (p. p.) en comparación con el año pasado, cuando fue de 12,8%.
En términos absolutos, Hacienda prevé que la recaudación tributaria alcance los ¢6.395.000 millones en el 2026, es decir, ¢228.000 millones menos que los ¢6.623.000 millones del 2025.
La disminución será en los tres tributos que generan el 82% de los ingresos impositivos del Gobierno Central: impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto sobre la renta y el gravamen único a los combustibles.
Para el 2027, se proyecta una recuperación hasta los ¢6.459.000 millones, con leves incrementos en los años siguientes, hasta llegar a ¢7.164.000 millones en el 2031.
La Nación consultó sobre el tema al Ministerio de Hacienda a través de un correo electrónico enviado el jueves 21 de mayo a las 2:43 p. m. Sin embargo, al cierre de edición, no se obtuvo respuesta.
Sin embargo, en el marco de un operativo de la Policía de Control Fiscal (PCF), Víctor Carvajal, viceministro de Ingresos, reconoció que la recaudación ha venido disminuyendo en los últimos meses.
“(Hay) múltiples situaciones que estamos viendo, que están incidiendo en la declaración y en el ingreso de los impuestos (...). Tenemos que tener claridad de que la evasión fiscal en este país está creciendo y la estamos ligando a operaciones que tienen que ver con mucho Sinpe Móvil, donde no tenemos ni siquiera emisión de factura electrónica”, agregó.
Tendencia a la baja
El estudio de Hacienda muestra que la carga tributaria bajará en los próximos años. Esto porque aunque crezca la recaudación, lo haría a un ritmo menor que la economía.
La proyección es que en el 2031 la relación alcance el 10% del PIB, según el escenario base de Hacienda, pese a que a partir del año 2027 se estima una recuperación, aunque lenta, en los ingresos nominales por tributos.
“Se espera que los ingresos totales y la carga tributaria cierren al 2026 en alrededor del 13,4% y 11,9% del PIB, respectivamente. En el mediano plazo, se espera que dichas ratios disminuyan hasta ubicarse en alrededor del 11,3% y 10% del PIB”, indicó Hacienda en este informe.
Elian Villegas, exministro de Hacienda, expresó su preocupación por el hecho de que se proyecte una carga tributaria del 10% del PIB en el mediano plazo, luego de rondar el 14% en años anteriores.
“Eso implica solo una cosa, y es que el gobierno lo estaría haciendo muy mal. Lo que tienen que hacer es ponerse a trabajar en la parte de los ingresos, no a generar nuevos impuestos, sino a trabajar con los que ya existen y entender que la evasión y la elusión son reales”, manifestó.
¿Cómo se explica?
Daniel Ortiz, director ejecutivo de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), indicó que uno de los factores que explica esta tendencia es la desaceleración económica proyectada por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), al pasar de 4,6% en 2025 a 3,5% en 2026.
Ortiz afirmó que el régimen definitivo, que aporta cerca del 66% de los ingresos tributarios y que representa alrededor del 83% del PIB, crecería apenas 3,1%.
“La parte de la economía que efectivamente paga impuestos es la que crece lento, mientras que el régimen especial, que aún crece a buenas tasas, contribuye relativamente poco a la base tributaria”, añadió.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, explicó que en Costa Rica hay actividades que no pagan impuestos o tributan menos que otras debido a que tienen un tratamiento especial en comparación con el resto de la economía, lo que incide en la recaudación.
“Es una revisión que los costarricenses tenemos que hacer, de cuál es la carga tributaria que corresponde pagar para el Estado que queremos (...). Hay tasas de impuestos diferentes para los distintos agentes; ese arbitraje permite que ocurran cosas como el pasarse de actividad o de régimen. También se ha hablado del sesgo que hay para no crecer, porque si se crece, se pagan más impuestos”, expresó Madrigal.
Por su parte, el exministro Villegas afirmó que en el resultado también influye la inflación negativa, ya que reduce el valor nominal del consumo, los salarios y las utilidades.
“Debido a que el IVA grava transacciones en colones corrientes y el impuesto de la renta se calcula sobre las utilidades nominales, la deflación termina funcionando como si fuera un impuesto en reversa sobre la recaudación”, expresó.
Por su parte, Marco Otoya, director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible, de la Universidad Nacional (Cinpe-UNA), comentó que también incide la apreciación del colón frente al dólar, pues tiene un impacto en la recaudación de los tributos de aquellos bienes que se cobran en la divisa.
“Terminan siendo menos colones, aunque se importe exactamente lo mismo. Por el lado de la apreciación del colón tenemos un efecto negativo en términos de la recaudación fiscal”, sostuvo Otoya.
Baja en impuestos clave
De acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo de Hacienda, la recaudación por IVA, renta e impuesto único a los combustibles caería en ¢216.000 millones este año, en comparación con el 2025.
Estos tres impuestos son clave por su aporte en los ingresos tributarios; equivalen al 82% de la recaudación prevista para el 2026.
La baja nominal más significativa se daría en el impuesto de renta, al pasar de ¢2.450.000 millones en el 2025 a ¢2.352.000 millones este año, con lo cual se reduciría en ¢98.000 millones. En términos porcentuales, la recaudación en este tributo disminuiría en 4%.
En el caso del IVA, la reducción prevista es de ¢87.000 millones para el 2026, al bajar de los ¢2.407.000 millones del año anterior a ¢2.320.000 millones, según las proyecciones de Hacienda. A nivel porcentual, la disminución es de 3,6%.
Mientras, el impuesto único a los combustibles representaría ¢586.000 millones en ingresos tributarios, lo que significa una reducción de ¢31.000 millones en relación con los ¢617.000 millones recaudados en 2025. La caída porcentual es del 5%.
Hacienda también prevé una menor recaudación en tributos como el impuesto a la propiedad, el selectivo de consumo y sobre el comercio internacional. Sin embargo, estos tienen un peso menor en los ingresos totales.
Mayor presión en endeudamiento
Una de las principales consecuencias de una menor recaudación sería una mayor presión de financiamiento para el Gobierno, el cual ya proyecta una trayectoria creciente de la deuda en los próximos años.
Daniel Ortiz, de Cefsa, afirmó que menores ingresos con un nivel de gasto que se ajusta solo parcialmente por los límites de la regla fiscal se traducen en un déficit mayor y, por tanto, generarían una mayor presión en el endeudamiento.
Por su parte, el exministro Villegas resaltó que no ve la necesidad de establecer nuevos impuestos o de una nueva reforma fiscal, aunque señaló que es clave combatir la evasión y elusión fiscal para mejorar la recaudación.
“No solo se puede, sino que se debe (revertir el deterioro previsto). Para eso se requiere tecnología, fiscalización cruzada de datos y voluntad institucional (...). El país no solo no quiere nuevos impuestos, sino que no está en capacidad de soportar nuevos”, agregó.
Marco Otoya, director del Cinpe, calificó como “preocupante” el escenario proyectado para la recaudación tributaria, pues recordó que en los últimos años ya se implementó un ajuste fiscal que ha tenido un impacto en la inversión pública y social.
En tanto, el presidente del Banco Central afirmó que el equilibrio fiscal es fundamental para la estabilidad macroeconómica de Costa Rica. “Me separo de decir que preocupa, pero sí es un elemento fundamental para la estabilidad macroeconómica del país que haya disciplina fiscal”, agregó Róger Madrigal.
Para los próximos años, Hacienda proyecta que la relación entre la deuda del Gobierno y el PIB continúe por encima del 60%, al menos, entre el 2026 y el 2031. Las estimaciones prevén una tendencia creciente en el endeudamiento con el paso de los años, hasta llegar al 67,2% de la producción en 2031 en su escenario base.
Estos niveles, por encima del 60%, endurecen la aplicación de la regla fiscal, la cual restringe el gasto del Gobierno.