Menos recaudación de impuestos en 2026, tres factores afectaron las cifras en el primer semestre

La recaudación tributaria perdió impulso durante el primer semestre de 2026, pero ¿por qué pasó esto?


Mientras en el mismo periodo de 2025 los ingresos tributarios crecieron 1,3%, este año registraron una contracción de 0,5%, de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda.


El Estado recaudó, entre enero y junio, ¢3.340.147 millones por concepto de impuestos, equivalentes al 6,3% del Producto Interno Bruto (PIB).


Monto que es ¢16.340 millones inferior al registrado en el mismo periodo de 2025, cuando los ingresos tributarios alcanzaron ¢3.356.487 millones, equivalentes al 6,5% del PIB.


Para el economista Fernando Rodríguez, la menor recaudación responde a varios factores, entre ellos, el menor dinamismo de la actividad económica, la apreciación del colón frente al dólar y los cambios aplicados al valor fiscal de los vehículos.


“La caída en los ingresos tributarios, en general, está ligada principalmente a la desaceleración económica. Esto hace que las personas consuman menos, paguen menos impuestos o sean más cautelosas con sus gastos”, explicó Rodríguez.


El otro factor que también está incidiendo es la apreciación del colón ya que esto reduce los ingresos de las personas que reciben salarios en dólares y ha afectado el desempeño de algunas actividades productivas, con un eventual impacto sobre la recaudación.


Es necesario explicar que el precio del dólar con respecto al colón ha caído en lo que llevamos del año cerca de ¢45 desde enero a la fecha.


A estos factores se suma, según Rodríguez, el efecto de los cambios aplicados por Hacienda, en el 2024, al valor fiscal de los vehículos, que redujeron la base sobre la cual se calcula el impuesto asociado al marchamo.


Sobre el tema del tipo de cambio, el economista Gerardo Corrales, concuerda en que esta apreciación está afectando a las empresas que generan ingresos en dólares y, por esa vía, sus utilidades.


“Generando una desaceleración económica y menos generación de empleo”, dijo.


A esto, agregó la disminución nominal del IVA cobrado en aduanas.


“Todo eso lo que hace es estimular que haya mayor evasión y elusión fiscal para tratar de compensar en algo el golpe de la caída en los ingresos”, destacó.

IVA concentra el principal golpe

Aunque el impuesto sobre la propiedad de los vehículos registró una de las mayores caídas porcentuales, el deterioro que genera mayor preocupación entre los economistas está en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), debido a su peso dentro de la recaudación y a su relación con el consumo y la actividad económica.

El IVA recaudó ¢1.202.385 millones durante el primer semestre, ¢43.632 millones menos que en el mismo periodo de 2025, lo que representa una caída de 3,5%.

El resultado contrasta con el crecimiento de 3,9% registrado un año antes.

Este impuesto representa 36% de los ingresos tributarios. Del total recaudado, el 63,9% correspondió al IVA interno, con ¢767.778 millones, mientras que el 36,1% restante provino del IVA cobrado en aduanas, con ¢434.606 millones.

La recaudación del IVA interno cayó ¢18.747 millones, al pasar de ¢786.526 millones en el primer semestre de 2025 a ¢767.778 millones en 2026, para una disminución de 2,4%.

Para la economista Adriana Rodríguez, la debilidad del IVA interno ya era visible desde 2025 por una desaceleración en el consumo final de los hogares.

“En ese momento, el crecimiento del IVA asociado a las importaciones amortiguó esa debilidad y permitió que la recaudación total prácticamente se mantuviera. En 2026, al debilitarse también el componente asociado a aduanas, la caída del IVA total se vuelve mucho más evidente”, dijo.

Agregó que el crecimiento trimestral del gasto de consumo de los hogares de los primeros dos trimestres de este año es el más lento desde los primeros trimestres de 2022 y, en general, ha perdido ritmo desde 2023.

“De la misma forma, ese menor consumo interno también se refleja en el menor crecimiento del crédito al sector privado, que avanza a una tasa interanual inferior al 5%”, destacó.

El retroceso del IVA interno se concentró en varias actividades económicas, entre ellas minas y canteras; actividades profesionales, científicas, técnicas, administrativas y de apoyo; transporte y almacenamiento; manufactura y construcción.

Las actividades financieras y de seguros, que tienen un peso importante dentro del IVA interno, también registraron una disminución. En contraste, el comercio al por mayor y al por menor presentó un crecimiento de 14,2%.

En el caso del IVA recaudado en aduanas, los ingresos disminuyeron ¢24.885 millones, al pasar de ¢459.491 millones a ¢434.606 millones, una reducción de 5,4%.

Las principales bajas se concentraron en productos y manufacturas de metales, minerales y piedras preciosas, electrodomésticos, máquinas eléctricas, así como aparatos y componentes electrónicos.

Daniel Ortiz, economista de Cefsa, señaló que las caídas en el IVA y en el Impuesto Selectivo de Consumo constituyen una señal de menor dinamismo del mercado interno, aunque no podía asegurar que esto se deba a un deterioro grave o generalizado en la confianza del consumidor.

Más bien, lo atribuyó a un conjunto de elementos como una inflación negativa, la apreciación del tipo de cambio, la desaceleración del régimen definitivo, el aumento en el contrabando y el cambio en la valoración de los vehículos al ingresar por aduanas.

Rodríguez señaló que el comportamiento del IVA puede tener una explicación multifactorial.

“Hay un poco de esto, hay un poco de estancamiento en algunas actividades del mercado; estamos ante poco crecimiento del consumo en ciertos segmentos, tal vez no en todos. De repente un poquito más de actividades no controladas en las que se va del pago del impuesto”, explicó.

Impuesto a la propiedad también pierde fuerza

El impuesto sobre la propiedad registró una caída de ¢22.649 millones, equivalente a 22,5%, en contraste con el crecimiento de 25,2% registrado durante el mismo periodo de 2025.

Dentro de este resultado, el impuesto sobre la propiedad de vehículos presentó una disminución de 31,8%, después de haber crecido 32,9% un año antes.

Rodríguez atribuyó parte importante de este comportamiento a la modificación realizada por Hacienda en el valor fiscal de cerca de 1,4 millones de vehículos.

“Al declararse valores de importación más bajos, estos vehículos terminaron pagando menos impuestos y todavía se sigue reflejando en las cifras de recaudación”, explicó.

El economista también señaló que el mercado automotor experimentó un fuerte crecimiento entre 2024 y los primeros meses de 2025, por lo que posteriormente era esperable un proceso de ajuste o moderación.

Por su parte, Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja, consideró que la variación también puede estar relacionada con cambios en el ritmo de adquisición y renovación de vehículos, las condiciones de financiamiento y la base de comparación del periodo anterior.

No obstante, señaló que para determinar el peso específico de cada factor sería necesario analizar conjuntamente los datos de ventas, crédito y comportamiento del mercado automotor.

Renta amortigua la caída

El deterioro de algunos impuestos fue parcialmente compensado por el desempeño del impuesto sobre la renta.

Este tributo registró una recaudación acumulada de ¢1.305.023 millones a junio de 2026, un incremento de ¢57.708 millones respecto al mismo periodo de 2025, cuando alcanzó ¢1.247.316 millones. El crecimiento interanual fue de 4,6%.

El impuesto sobre la renta aportó 39,1% de la recaudación tributaria y se mantuvo como la principal fuente de ingresos tributarios del Gobierno.

Las actividades financieras y de seguros lideraron el crecimiento y se mantuvieron entre las de mayor peso dentro de la recaudación. También registraron aumentos la administración pública, el transporte y la agricultura.

En contraste, el sector manufacturero presentó la mayor disminución, acompañado por información y comunicaciones, actividades inmobiliarias, construcción y servicios de alojamiento y comida.

En el caso de las rentas y utilidades de personas físicas, la recaudación aumentó ¢3.687 millones, al pasar de ¢403.674 millones a ¢407.361 millones, para un crecimiento de 0,9%.

Este resultado combinó un aumento de ¢6.809 millones en el sector privado, equivalente a 3,1%, con una disminución de ¢580 millones en el sector público, de 0,4%, y una caída de ¢2.542 millones en los ingresos y utilidades de personas físicas no salariales, equivalente a 6,3%.

Las rentas de capital inmobiliario se mantuvieron prácticamente estables, con una disminución de ¢448 millones, equivalente a 1,3%.

Por otra parte, el impuesto sobre las remesas al exterior alcanzó ¢115.489 millones a junio de 2026, ¢2.829 millones menos que en el mismo periodo del año anterior, para una disminución de 2,4%.

Selectivo de consumo también cae

El Impuesto Selectivo de Consumo registró una recaudación acumulada de ¢135.373 millones durante los primeros seis meses del año, una disminución de ¢11.483 millones, equivalente a 7,8%.

En el mismo periodo de 2025, este impuesto había generado ¢146.855 millones.

La mayor parte de la recaudación, 96,5%, provino de las aduanas, con ¢130.655 millones, mientras que el 3,5% restante correspondió a la recaudación interna, con ¢4.718 millones.

La principal disminución se produjo en medios de transporte, partes, accesorios y otros productos, con una caída de ¢6.941 millones, equivalente a 6,6%.

También disminuyó la recaudación asociada con productos alimenticios, bebidas y tabaco, así como con electrodomésticos, máquinas eléctricas, aparatos y componentes electrónicos.

Otros impuestos muestran resultados mixtos

El impuesto sobre las importaciones registró una disminución de ¢1.279 millones, equivalente a 1,4%, en contraste con el crecimiento de 11,8% registrado durante el mismo periodo de 2025.

En sentido contrario, el impuesto único a los combustibles aumentó ¢5.726 millones, para un crecimiento de 1,8%. El resultado revirtió la caída de 5,8% registrada en el primer semestre del año anterior.

En conjunto, el comportamiento de los diferentes tributos muestra que la reducción de los ingresos fiscales no fue generalizada.

El crecimiento del impuesto sobre la renta y del impuesto único a los combustibles permitió compensar parcialmente las fuertes caídas registradas en el IVA, el impuesto sobre la propiedad y el impuesto selectivo de consumo.

Sin embargo, el retroceso del IVA constituye una de las principales señales de presión sobre los ingresos tributarios, debido a su elevado peso dentro de la recaudación y a su estrecha relación con el comportamiento del consumo y de la actividad económica.

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