El economista y exvicepresidente de la República Luis Liberman observa un “leve deterioro” de las finanzas públicas. Mientras que el también economista José Luis Arce dice que “no le cierran” los números que demuestran la sostenibilidad fiscal de Costa Rica al largo plazo.
Así lo señalaron durante un evento organizado por la Academia de Centroamérica.
El ministro de Hacienda, Nogui Acosta, dijo en la misma actividad que esperan un mejor desempeño de las finanzas para el 2025.
Principalmente se refirió al indicador del “balance primario”, es decir, al resultado de restarle los gastos a los ingresos del Gobierno Central. Durante tres años consecutivos este indicador ha desmejorado, pero Acosta prevé que en el 2025 se romperá la tendencia y volverá a crecer.
Al cierre del 2024 el balance primario se calculó en 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque el ministro de Hacienda, Nogui Acosta, considera que pudo haber sido de 1,3% si se hubiesen contemplados pagos atrasados de Recope y el Instituto Nacional de Seguros (INS).
Un año antes, en el 2023, ese balance financiero fue de 1,6% y en el 2022 de 2,1%, lo que demuestra la constante reducción del indicador.
Acosta prevé un balance primario de 1,8% en el 2025. Arce ve difícil que llegue al 1%. También dice que es muy optimista la previsión de que Costa Rica crecerá por encima del 4% en el 2025.
Se complica un posible aumento en la recaudación
Pero ante gastos que se mantienen o que incluso podrían aumentar son imprescindibles más ingresos. Sin embargo, la recaudación de algunos impuestos más bien se ha visto mermada durante los últimos años.
Liberman explicó que la reforma fiscal del 2028 tuvo un efecto importante sobre la recaudación y esto le permitió al país salir de una peligrosa zona de balances financieros negativos en la que había estado por 13 años.
Sin embargo, dijo que el bajo crecimiento del régimen definitivo de Costa Rica (a un ritmo del 3%), la "irresponsable" reducción del impuesto a la propiedad de vehículos que aprobaron los diputados y el "espectacular" impacto negativo que tuvo el tipo de cambio en la recaudación de renta le pusieron freno.
Mencionó como ejemplo que solo el sistema bancario aportó en el 2024 ¢100.000 millones menos en impuesto sobre la renta, debido al diferencial cambiario.
"Es pelear contra corriente en el Ministerio de Hacienda", comentó.
"La preocupación tiene que ver con el hecho de que me da la sensación que cada mes, cada año que pasa, estamos evidenciando con más claridad que nos hemos quedad a la mitad del río en el proceso de ajuste fiscal", comentó José Luis Arce.
No hay mejora en el "balance financiero"
Liberman tampoco observa una mejora en el "balance financiero", indicador en el que se toman en cuenta ingresos contra gastos y adicionalmente el efecto del pago de intereses de la deuda.
El vicepresidente señaló que este año el Gobierno tiene vencimientos por la suma de $1.570 millones. Nogui Acosta confirmó la cifra y precisó que de ese monto $500 millones se pagan en abril.
Por último, Liberman considera que tampoco no se pudo avanzar recientemente con reformas tributarias importantes para seguir fortaleciendo las finanzas, como los cambios al cálculo del impuesto sobre la renta. Esto debido al "ambiente tan crispado".
Liberman y Arce coinciden en que no se vislumbra un descalabro de las finanzas públicas, pero consideran necesarios hacer cambios profundos que para llevarse a cabo requerirían de un ambiente político maduro, profesional y visionario que por ahora no vislumbran.
En tela de juicio la reforma fiscal
El vicepresidente Liberman recordó que la reforma fiscal aprobada en el 2018 fue una nueva versión de la propuesta en el 2011, durante la administración Chinchilla Miranda.
Explicó que el diseño de aquel entonces, muy similar al que finalmente fue aprobado, respondía a la realidad de aquella época.
La relación entre el Producto Interno Bruto (PIB) y la deuda era de un 25% y no un 65%, como cuando inició la actual administración. Por eso, cuando se aprobó en el 2018 no iba a tener los mismos efectos, ni tampoco respondía al mismo problema, pero que se había agravado durante las administraciones del Partido Acción Ciudadana (PAC), entre 2014 y 2022).
"Fue un esfuerzo político del demonio y hay gente que le siguen cobrando políticamente que aprobó esa reforma. Pero la verdad es que esa reforma se aprobó ocho años después con una relación de deuda totalmente diferente", comentó Liberman.
"El problema era más grande que el balazo que le metimos"
El vicepresidente considera que debido a esto se dio un proceso de ajuste más largo, más complejo y, además, se da lo que la literatura llama "fatiga de ajuste". Esto significa que después de varios años de limitación en el gasto, ahora todos los sectores están pidiendo más dinero al Gobierno Central, situación que no va a mejorar.
"Yo sí veo que aquí tenemos un problema de falta de conciencia de la gente, de que el problema que se atacó era mucho más grande que el balazo que le metimos", comentó Liberman.
Arce también considera que los "instrumentos no eran suficientes", haciendo referencia a la reforma fiscal, para atender la magnitud del ajuste que había que hacer.
El exvicepresidente señaló como buena señal que la relación deuda/PIB haya bajado del 60%. Sin embargo, sigue cuestionando la decisión política de dedicar 35 de cada 100 colones de ingresos al pago de la deuda, lo que impide invertir en otros temas prioritarios.
"Hay que ver si en este nuevo tiempo político que se nos avecina si ese tema será tema de discusión o si vamos a patear la bola para adelante", añadió Liberman.
Finanzas gubernamentales son un tema político, dice Arce
José Luis Arce considera que se gana muy poco 'echándose la culpa unos a los otros' en esta discusión sobre el rumbo financiero del país.
"Las tareas de reformas en materia presupuestaria y en materia impositiva. Todo lo que tenga que ver con las finanzas gubernamentales es un evento fundamentalmente político. Y si uno no crea los espacios para los acuerdos y para acercar a las partes es muy difícil pensar que se va a dar esa reforma", comentó el economista en el mismo evento.
Finalmente, considera que ante las solicitudes de la población es "evidente" que el presupuesto gubernamental no está atendiendo las necesidades de las personas.
Dijo que el corte al gasto tal vez sea bueno para mostrar buenas cifras ante las calificadoras. Pero puede que esto no esté alineado con las necesidades de la gente o vaya en contra de la salud de la democracia.
Arce no identifica figuras políticas, ni tampoco ambiente político, para llevar a cabo las reformas necesarias que necesita el sistema tributario y presupuestario de Costa Rica de forma tal que el país recupere la senda de la estabilidad fiscal.