Nogui Acosta Jaén, exministro de Hacienda y actual líder de la fracción oficialista en la Asamblea Legislativa, sostiene que el impuesto al valor agregado (IVA) debe ser “el elemento básico para generar ingresos” que financien el funcionamiento del Estado.
“Cuando estábamos en la reforma de 2018 todo mundo decía: ‘Hay que pagar impuestos menos nosotros, nosotros somos diferentes’. A diferencia de mis compañeros, yo sí creo que vamos a tener que ir hacia el IVA como elemento básico para generar ingresos. Digo esto porque hay mecanismos con los que podemos hacer una redistribución”, manifestó el jefe de bancada del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
El legislador respondió así a una consulta sobre cómo financiar la inversión social y el funcionamiento del Estado. La pregunta fue planteada por Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, durante el foro Cargas sociales y su impacto en la competitividad, organizado por el Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC).
La posición de Acosta no es reciente, ya desde 2018, cuando era viceministro de Hacienda durante el gobierno de Carlos Alvarado, abogó por aplicar un IVA general de 13% a todos los bienes y servicios, y luego establecer un mecanismo que devolviera parte de los recursos recaudados a los estratos más pobres de la población.
Al contrario, los diputados de entonces decidieron que la canasta básica (bienes de consumo esencial) pagara una tasa reducida del 1%.
Ahora, el exministro parece volver sobre esa posibilidad, en momentos en que el PPSO cuenta con 31 votos en el Congreso.
En el foro de este martes 9 de junio, Acosta debatió con sus colegas Álvaro Ramírez, jefe de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), y José María Villalta, del Frente Amplio (FA), así como con Maritza Hernández, presidenta de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).
Los tres congresistas presentes coincidieron en la necesidad de reducir el nivel de informalidad laboral, que en Costa Rica superó el 35% para el 2025.
También concordaron en la urgencia de motivar la formalización, en especial para las pequeñas empresas, y para esto consideraron indispensable reducir las cargas sociales que limitan su crecimiento. Las contribuciones patronales sobre la planilla formal representan un 26,83% del salario bruto del trabajador, según el CPC.
Exoneraciones en la mira
“En la Asamblea Legislativa pasada se aprobó un proyecto del exdiputado José Pablo Sibaja que permitió utilizar un IVA personalizado, donde se cobraba a los útiles escolares y luego se devolvía a través de Sinirube (Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado).
“¿Por qué digo esto? Porque cuando uno analiza las exoneraciones, ve que las de la canasta básica son una de las más importantes; es como 1 punto porcentual del PIB. Eso tiene trascendencia porque la canasta básica la compran los ricos, los de clase media y los pobres“, argumentó Acosta durante el panel.
Además, explicó que el IVA es una fuente de ingresos más amplia para el Estado, ya que cubre por igual a cualquier consumidor.
“En un país que tiene informalidad importante, el IVA representa un impuesto que puede alcanzar a todos estos sectores, sea tanto los que están en informalidad porque son empleos precarios, o los que son formales pero permiten eludir impuestos. Desde el punto de vista práctico es una base mucho más amplia“, agregó.
Al respecto, Ramírez y Villalta consideran que hay otras formas de obtener ingresos que permitan reducir las cargas sociales.
Villalta también abogó por fuentes tributarias, pero sugirió buscar opciones más progresivas o, si se utiliza el IVA, hacerlo con bienes y servicios que no son de primera necesidad, como la canasta básica.
“Creemos que en renta podrían encontrarse oportunidades donde se establezca una sobretasa de los impuestos existentes para sectores o personas de ganancias más altas”, explicó el líder del Frente Amplio.
Ramírez, por su parte, sugirió ser cautos al considerar un aumento del impuesto de renta para las empresas.
“A veces la gente cree que la empresa es la rica, y no, en realidad son los dueños de las empresas. El tema de renta debería ser personal, porque la tarifa de renta corporativa ya es muy alta y gravar más no es buena idea. Más bien deberíamos pensar en bajarlo a largo plazo para que el país sea más competitivo”, declaró el verdiblanco.
En consecuencia, Ramírez abogó por valorar el impuesto a bienes inmuebles y los “impuestos verdes”, es decir, los tributos que gravan actividades, productos o comportamientos que dañan el medio ambiente.
Consideró que por esta vía no solo se recaudaría más, sino que también se motivarían conductas más sostenibles.