La inflación interanual en Costa Rica acumula tres años por debajo del rango de tolerancia establecido por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), fijado en ±1 punto porcentual alrededor de la meta del 3%.
Según datos del ente emisor, la última vez que el indicador se ubicó dentro de ese rango fue en abril de 2023, cuando alcanzó un 2,44%. Sin embargo, un mes después volvió a salir de él al caer por debajo del 2%.
Una inflación persistentemente baja o negativa genera efectos en distintos sectores. En las personas, por ejemplo, impacta en las deudas y decisiones de consumo e inversión; para las compañías, la afectación es en sus márgenes de ganancia.
Aunque la inflación se mantiene por debajo del rango de tolerancia, los datos más recientes del Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestran que cada vez está siendo menos negativa. En febrero de 2026 se ubicó en -2,73%; en marzo, en -2,09%; en abril, en -1,64%; y en mayo llegó a -0,97%.
Este comportamiento se da en momentos en que el Banco Central ya había previsto que los primeros efectos del choque inflacionario ocasionado por el conflicto en Oriente Medio impactarían al país a partir de mayo, principalmente por el alza en los precios de los combustibles y otras materias primas.
En una entrevista con La Nación concedida en abril de 2026, el presidente del Banco Central, Róger Madrigal, explicó que la evolución del indicador responde a factores ajenos al control de la entidad.
“La inflación no es baja porque el Banco Central quiere que sea baja. La inflación es baja porque hemos tenido unos choques —fuera del control del Banco— que han hecho que la inflación sea baja“, aseguró Madrigal.
¿Por qué la inflación lleva tres años fuera del rango?
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, explicó que inicialmente la caída de la inflación respondió a la reversión de los choques externos que impulsaron el fuerte aumento de precios observado entre finales de 2021 y 2022.
“Los choques relacionados con la postpandemia que se revirtieron fuertemente, el aumento en los precios de las materias primas que se observó en 2021 y a inicios del 2022, los precios de los contenedores, todos esos factores se empezaron a normalizar (...) y todo eso permitió una caída de la inflación inicialmente”, mencionó.
A ese proceso se sumó la apreciación del colón frente al dólar, que comenzó a mediados de 2022, una demanda interna moderada y una política monetaria restrictiva “más de lo necesario”.
“Esa política monetaria más restrictiva de lo necesario ha llevado, por un lado, a una apreciación mayor del tipo de cambio que a su vez empuja muy fuertemente a la baja la inflación, y, en segundo lugar, a un desestímulo para la actividad económica interna (...) que se manifiesta en tasas de crecimiento relativamente lentos de la economía doméstica, del consumo, del empleo”, dijo Cubero.
En su Informe de Política Monetaria (IPM) de abril pasado, el Banco Central señaló que, aunque los choques globales ejercen un efecto predominante en la dinámica inflacionaria de Costa Rica, la política monetaria puede incidir de manera significativa en su evolución.
El texto añade que si bien la autoridad monetaria no puede evitar el impacto directo de los choques globales sobre la inflación interna, sí puede atenuar sus efectos sobre las expectativas de inflación.
“(La política monetaria) contribuyó a contener las presiones inflacionarias cuando estas se intensificaron (principalmente entre 2018 y 2022), y apoyó la reversión del proceso desinflacionario observado entre el final de 2024 y la primera parte de 2025”, indica el IPM de abril.
Implicaciones para personas y empresas
Luis Alvarado, analista económico y bursátil de Grupo Financiero Acobo, señaló que una inflación baja puede incentivar a hogares y empresas a posponer decisiones de consumo e inversión ante la expectativa de precios aún menores en el futuro.
Además, indicó que una demanda interna débil limita la capacidad de las empresas para trasladar aumentos de costos a los precios finales, lo que reduce sus márgenes de ganancia.
Por su parte, Cubero advirtió que la inflación negativa puede generar un círculo vicioso de bajo crecimiento económico y menor generación de empleo, comprimir los márgenes de ganancia de las empresas y encarecer el crédito.
“Para las personas se incrementa significativamente el costo de servir sus deudas, en términos de una canasta de bienes y servicios, es decir, el valor del servicio de la deuda comparado con la canasta de consumo de un hogar o una empresa que necesita gastar se incrementa”, había dicho el exjerarca del Central en setiembre de 2025.
¿Cuándo volvería al rango?
Las proyecciones del Banco Central apuntan a que la inflación interanual se mantendrá en valores negativos durante el primer semestre de 2026 y retornaría al rango de tolerancia en el último trimestre de este año.
En tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que en los próximos ocho trimestres la inflación vuelva a ubicarse dentro del rango de tolerancia definido por el BCCR, aunque señaló que podría volver a disminuir una vez que se disipen los efectos del choque petrolero.
“Los riesgos de inflación apuntan al alza a corto plazo, pero la tendencia descendente de las expectativas inflacionarias entraña el riesgo de que la inflación se sitúe de forma persistente en niveles inferiores a la meta”, comentó el FMI en un comunicado emitido a finales de mayo, en el marco de la conclusión de la Consulta del Artículo IV y la revisión intermedia de la Línea de Crédito Flexible con el país.
¿Debe modificarse la meta de inflación?
La meta del 3%, junto con su rango de tolerancia, está vigente desde enero de 2016. No obstante, el Banco Central adoptó formalmente el esquema de metas explícitas de inflación para conducir su política monetaria hasta enero de 2018.
Actualmente, la Junta Directiva del BCCR analiza si la meta de inflación debe mantenerse sin cambios o ajustarse.
Desde Grupo Financiero Mercado de Valores no consideran que deba ajustarse la meta en términos numéricos, pero a su parecer sí se debe revisar el marco alrededor del que se ajusta la política monetaria para alcanzar la meta.
“Basamos este argumento porque en general, para un país pequeño y abierto, las condiciones internacionales juegan un rol importante en la formación de precios, además que factores como el tipo de cambio, estabilidad financiera, entre otros, pueden desviar la inflación observada respecto a la meta”, dijo Pablo González, economista de Grupo Financiero Mercado de Valores.
Por su parte, Grupo Financiero Acobo destacó que cualquier eventual ajuste debe realizarse con cautela y sustentado en estudios técnicos sólidos.
“En este momento es prematuro brindar un dato o criterio sobre un posible cambio, los especialistas técnicos del BCCR tienen toda la información y conocimiento, corresponde a ellos establecer este indicador”, comentó Luis Alvarado, analista económico y bursátil de Grupo Financiero Acobo.