Un análisis técnico elaborado por la División de Política Fiscal de la Dirección General de Hacienda (DGH) revela los profundos efectos macroeconómicos y distributivos que tendría una eventual eliminación de la tarifa diferenciada en la Canasta Básica Tributaria (CBT). Según el Informe de Gasto Tributario 2024, homologar este tributo a la tasa estándar del 13% implicaría un severo deterioro en los indicadores de equidad social y justicia distributiva en Costa Rica.
El peso de la Canasta Básica en el alivio fiscal
Actualmente, la CBT opera bajo una tasa reducida del 1% como una medida de política fiscal orientada explícitamente a proteger el consumo de bienes esenciales. Este beneficio fiscal representa el 60,40% de todo el gasto tributario asociado al Impuesto al Valor Agregado (IVA) en consumo de bienes y servicios, consolidándose como el principal componente de alivio indirecto para los hogares costarricenses.
En términos absolutos, el Estado dejó de percibir ₡504.776,32 millones en 2024 por mantener este régimen de tasa reducida. Al modelar un escenario sin exención tarifaria, la recaudación de la CBT pasaría de los ₡42.064,69 millones actuales a un estimado potencial de ₡546.841,02 millones. Esta diferencia de más de ₡504.000 millones se trasladaría de forma directa a la estructura de costos de los consumidores.
Un impacto desproporcionado en los hogares vulnerables
La justificación técnica para sostener la CBT al 1% se fundamenta en la vulnerabilidad de los ingresos. Si bien el monto del subsidio fiscal distribuido por decil poblacional es numéricamente homogéneo, su peso relativo respecto a la economía de cada hogar expone una brecha crítica:
-Decil 1 (Menores ingresos): El beneficio de la Canasta Básica representa un sustancial 7,13% de los ingresos totales de estos hogares.
-Decil 10 (Mayores ingresos): Para el estrato con mayores recursos económicos del país, el alivio fiscal representa únicamente el 0,61% de sus ingresos.
“Los hogares en los primeros deciles de ingreso, al tener menos recursos económicos, se verían desproporcionadamente afectados por un aumento de la tarifa del IVA al 13%. Por ejemplo, el primer decil tendría que enfrentar una carga tributaria adicional considerable, agravando aún más su situación económica y dificultando su capacidad para satisfacer necesidades básicas. Esto subraya la importancia de la tarifa reducida como una medida esencial para mitigar la desigualdad económica y proteger a los más vulnerables.”, dice el informe.
Indicadores distributivos: Radiografía de la regresividad
Para dimensionar el impacto sistémico, la Subdirección de Estudios Económicos comparó el comportamiento de cinco indicadores de desigualdad bajo el esquema actual del 1% y el escenario hipotético del 13%. La evidencia matemática confirma un fuerte viraje hacia la regresividad:
-Gini después de Impuestos: Mientras que la desigualdad de ingresos brutos antes de impuestos se mantiene intacta en un 50,74%, el coeficiente de Gini disponible después de impuestos escalaría del 50,99% al 52,34%. Esto significa un incremento neto en la desigualdad social de 1,34 puntos porcentuales.
-Índice de Kakwani (Medida de Progresividad): Bajo las condiciones vigentes del 1%, el sistema tributario se comporta de manera progresiva con un índice positivo de 1,66%. Si la CBT se tasara al 13%, el índice caería a -2,41%, lo que técnicamente transforma el cobro en un mecanismo regresivo donde los más pobres pagan una proporción mayor respecto a su renta.
-Reynolds-Smolensky (Efecto Redistributivo): La capacidad del esquema tributario para corregir las distorsiones del mercado se reduciría de forma adversa, pasando de un -0,26% a un -1,60%.
Los datos oficiales del Ministerio de Hacienda advierten que la eliminación de la tarifa diferenciada no solo elevaría la recaudación a costa de los deciles más bajos, sino que erosionaría de manera directa la progresividad del sistema fiscal costarricense, limitando el acceso a bienes fundamentales.