El ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves Robles, anunció el miércoles 24 de junio de 2026 que Costa Rica usará tecnología desarrollada en Israel por el Mossad para combatir la evasión fiscal y el contrabando. Para entender qué significa eso, hay que saber primero qué es el Mossad.
¿Qué es el Mossad?
El Mossad es la agencia de inteligencia exterior de Israel, cuyo nombre oficial es Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales. Fue fundado en 1949, apenas meses después de la creación del Estado de Israel, y su misión oficial es “reunir inteligencia, frustrar amenazas y garantizar la seguridad del Estado de Israel y el pueblo judío”. Para entenderlo en términos simples: es el equivalente israelí de la CIA de Estados Unidos o el MI6 del Reino Unido, pero con un mandato más amplio.
A diferencia de lo que imaginamos con los espías clásicos, el Mossad moderno opera cada vez más en el terreno de los datos, la inteligencia artificial y el análisis digital. Analiza flujos de información global, movimientos financieros y señales digitales para anticipar amenazas antes de que ocurran. En palabras de analistas especializados, el Mossad ya no solo espía personas: espía patrones.
El Mossad como inversor tecnológico
Lo que muy poca gente sabe es que el Mossad tiene un fondo de inversión propio llamado “Libertad” (sí, en español), creado para financiar startups tecnológicas con ideas que puedan ser útiles para sus operaciones de inteligencia. El fondo no busca ganancias económicas, sino acceso a tecnologías de punta: fintech, big data, inteligencia artificial, robótica, blockchain y análisis de voz, entre otras. Las empresas que reciben financiamiento conservan su propiedad intelectual y pueden luego comercializar sus soluciones en el mercado privado. Esto ha generado todo un ecosistema de empresas tecnológicas israelíes que nacen ligadas —directa o indirectamente— a las capacidades de inteligencia del Estado.
Desde esa lógica, cuando Chaves habla de “tecnologías desarrolladas por el Mossad”, aunque no dio detalles, se puede estar refiriendo a soluciones que podrían provenir de ese ecosistema: empresas privadas israelíes que desarrollaron herramientas originalmente para usos de inteligencia y que ahora ofrecen versiones comerciales o gubernamentales.
Lo que dijo Rodrigo Chaves
En la conferencia de prensa del miércoles 25 de junio, el ministro Chaves fue escueto pero directo:
“Vienen tecnologías desarrolladas por el Mossad en Israel para detectar el contrabando en este país a través de las importaciones.”
Chaves indicó que no daría más detalles, pero prometió presentar “el paquete completo” de medidas contra la evasión fiscal a la presidenta Laura Fernández Delgado la próxima semana. El anuncio se enmarca en la orden que la presidenta le dio al Ministerio de “ir por los evasores”.
El contexto es alarmante: según el propio Chaves, alrededor del 50% del consumo de cigarrillos y licores en Costa Rica proviene del contrabando. La semana anterior al anuncio, Hacienda había decomisado cerca de 65.000 unidades de licor (whisky, cerveza, ron, sidra y vodka) en operativos en Grecia, Heredia y Guadalupe. El Observatorio de Comercio Ilícito de la Cámara de Comercio estima que el contrabando y el comercio ilícito representan alrededor del 2,6% del PIB, es decir, cerca de un billón de colones (un millón de millones) al año.
¿Cómo funcionaría esta tecnología?
Aunque Chaves no dio detalles técnicos, el enfoque sería el análisis de datos de importaciones para detectar irregularidades: subdeclaración de valores, inconsistencias entre el peso declarado y el volumen pagado, patrones de fraude en aduanas, y otras señales que sugieran contrabando. Israel tiene una tradición consolidada de exportar tecnología de vigilancia y análisis de datos a gobiernos de todo el mundo, incluyendo España, que recientemente importó herramientas israelíes para control de fronteras.
El contexto bilateral también es relevante: Costa Rica e Israel firmaron un Tratado de Libre Comercio el 8 de diciembre de 2025, y en marzo de 2026 el gobierno costarricense anunció la apertura de una oficina comercial y de inversión en Jerusalén para fortalecer los vínculos tecnológicos entre ambos países. El TLC busca, entre otras cosas, facilitar inversiones israelíes de alta tecnología en Costa Rica.
¿Qué debe saber el costarricense de a pie?
Existen algunas preguntas legítimas que este anuncio genera:
-¿Es el Mossad una empresa? No directamente. El Mossad es una agencia de inteligencia gubernamental. Pero a través de su fondo “Libertad” y del ecosistema tecnológico que impulsa (incluida la famosa Unidad 8200 del ejército israelí, que ha generado docenas de empresas de ciberseguridad), Israel exporta tecnología que tiene raíces en su aparato de inteligencia.
-¿Hay un contrato firmado? Chaves no lo reveló. Solo anunció que “vienen” esas tecnologías, sin especificar empresa, costo ni plazos.
-¿Hay preocupaciones de privacidad? Israel ha sido cuestionado internacionalmente por exportar tecnologías de vigilancia —como el spyware Pegasus del NSO Group— a gobiernos con historial de abusos. Aunque el uso anunciado es fiscal y no de vigilancia ciudadana, la procedencia de estas herramientas siempre merece escrutinio.
-¿Funcionará? Es prematuro saberlo. El plan completo se presentaría la semana del 30 de junio. Hacienda no cuenta actualmente con una estimación precisa de la magnitud del contrabando en el país, lo que también dificulta medir el éxito futuro de cualquier medida.
En síntesis, el anuncio de Chaves coloca a Costa Rica en una tendencia global: gobiernos que recurren a la capacidad tecnológica israelí —forjada en décadas de inteligencia de Estado— para resolver problemas domésticos como la evasión fiscal. La novedad está en la transparencia (o falta de ella) sobre qué tecnología es, quién la vende y cuánto costará a los contribuyentes costarricenses.