¿Cómo se refleja el ‘boom’ inmobiliario en la recaudación de bienes inmuebles de los cantones guanacastecos?

Santa Cruz ya recauda más dinero por el Impuesto sobre los Bienes Inmuebles que cantones como Curridabat, Montes de Oca o La Unión, a pesar de tener una población muy inferior. Carrillo, Nicoya y Liberia también figuran entre los municipios con mayores ingresos relacionados con ese tributo en todo Costa Rica. El fenómeno refleja la transformación inmobiliaria que ha experimentado la costa guanacasteca durante las últimas décadas, producto del auge turístico, residencial e industrial.


Solo esos cuatro cantones concentraron un 16% de los metros cuadrados que se tramitaron para construir obra nueva en Costa Rica durante todo el 2025, de acuerdo con datos del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA).


A nivel general, Guanacaste concentró un 19%.


Entre muchas otras consecuencias, el auge constructivo se tradujo en más dinero producto de impuestos. Así se desprende de un análisis hecho por EF, con base en los datos de recaudación que remitió cada municipio costarricense sobre su recaudación de bienes inmuebles a la Contraloría General de la República (CGR) en los últimos 20 años.

‘Boom’ en recaudación

El Impuesto sobre los Bienes Inmuebles —equivalente al 0,25% del valor declarado de casas, edificios y terrenos— se convirtió en otro reflejo del auge inmobiliario que vive la costa guanacasteca.

Santa Cruz fue el séptimo cantón que más recaudó por ese tributo en 2025, con cerca de ¢6.500 millones. Carrillo fue el décimo segundo (¢4.200 millones), Nicoya fue el décimo cuarto (¢3.400 millones) y Liberia fue el vigésimo cuatro (¢2.400 millones).

La posición de esos cuatro municipios se explica por el crecimiento de la construcción, pero también por el valor de los inmuebles.

Santa Cruz actualmente es el cantón donde más obra habitacional se construye en todo el país, a pesar de que su población es apenas la número 19, según los registros del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA). Javier Chacón, director ejecutivo interino de la entidad, atribuye el fenómeno a que buena parte de las nuevas viviendas responden a inversiones o segundas residencias, más que al crecimiento demográfico de la zona.

En cuanto al valor de las viviendas, las casas y los residenciales de lujo pagan importes mucho más elevados de impuestos que las casas pequeñas y tradicionales, que suelen tener un valor mucho más bajo por sus características de construcción y su ubicación.

Crecimiento récord

La recaudación en Santa Cruz, Carrillo, Liberia y Nicoya, además, aumentó sustancialmente en los últimos 20 años. Entre 2006 y 2025, los ingresos por bienes inmuebles de los cuatro municipios subieron más del 500%, incluso por encima del promedio nacional, que fue del 360% en el mismo período.

Gran parte del crecimiento ocurrió en los últimos años, tras la pandemia: un fenómeno que también se observa en la recaudación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

Entre 2020 y 2025, Santa Cruz, Carrillo y Nicoya registraron incrementos superiores a los de otros territorios densamente poblados y de alta plusvalía como San José, Escazú y Heredia. Esos tres cantones son parte de los cuatro que más recaudan por el gravamen en todo el país.

Alajuela fue el único de los cuatro principales recaudadores de bienes inmuebles que creció a un ritmo más elevado que los principales cantones guanacastecos.

A Alajuela le impulsan la expansión de sus parques industriales y los grandes complejos residenciales que han llegado con ella.

Liberia, por su parte, registró un aumento ligeramente inferior a los de San José y Escazú, pero igualmente significativo.

Ese dinamismo, sin embargo, no se replica en toda la provincia guanacasteca.

Randall Murillo, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción, sostiene que las zonas costeras concentran la mayor parte de la inversión privada; mientras que el resto del territorio depende mucho más de la inversión pública, la ampliación de servicios básicos y la planificación territorial para consolidar nuevos polos de desarrollo.

Dos velocidades distintas

Lejos de las costas, los otros siete cantones de Guanacaste son parte de la mitad de los territorios del país que recaudan menos dinero por concepto de bienes inmuebles.

En ninguno de esos siete territorios se recaudaron más de ¢700 millones en 2025.

Las diferencias responden al perfil económico de cada territorio.

Cantones como Tilarán, Cañas, Bagaces, La Cruz, Abangares, Nandayure y Hojancha mantienen una actividad inmobiliaria mucho más limitada, lo que explica una base tributaria considerablemente menor.

En la recaudación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, además del valor de las propiedades, inciden las capacidades de los ayuntamientos para fiscalizar las declaraciones y los pagos. En muchos gobiernos locales, además del bajo valor de la mayoría de propiedades susceptibles de impuestos, también existen dificultades para dar un adecuado seguimiento al tributo y aplicar peritajes correctivos, como faculta la ley en casos especiales.

El crecimiento inmobiliario ha fortalecido las finanzas municipales guanacastecas; sin embargo, el fenómeno no es generalizado.

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