Intervención cambiaria del Banco Central avanza a ritmo récord en 2026

La intervención del Banco Central de Costa Rica (BCCR) para evitar fluctuaciones violentas en el tipo de cambio del dólar respecto al colón avanza a paso récord en 2026 en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).


Entre el 19 de febrero y el 30 de abril, el emisor compró $767 millones en el Monex a través de operaciones de estabilización cambiaria. Estas intervenciones tienen como fin reducir presiones excesivas sobre el tipo de cambio, tanto al alza (con la venta de divisas) como a la baja (con la compra de dólares).


El 2026 ya se sitúa como el segundo año con mayor intervención para evitar volatilidad en el precio de la divisa, tanto al alza como a la baja, desde la implementación del régimen de flotación administrada en 2015. Además, está muy cerca de superar el máximo histórico.


Róger Madrigal, presidente del Banco Central, comentó que esto es una señal de que el ente emisor tiene presencia en el mercado cambiario. Con estas intervenciones, el BCCR evita una mayor caída del precio del dólar, aunque estas operaciones no buscan cambiar la tendencia.

“El Banco está presente en el mercado cambiario. Se ha dicho que el Banco no hace nada, que es indolente. No, el Banco está actuando de acuerdo con las normas que estableció. Identifica algo extraordinario (en el mercado), eso habilita al Banco para intervenir”, afirmó el jerarca.

Actualmente, el tipo de cambio continúa a la baja y alcanzó mínimos históricos en el Monex el pasado 28 de abril, cuando cerró en ¢454,92. Este lunes 11 de mayo alcanzó una cotización de ¢455,99.

Alta intervención

Este año no solo ya es el segundo con mayor intervención directa en el Monex bajo el régimen de flotación, sino que además está cerca de ocupar el primer lugar. La diferencia respecto a todo el 2017 —el año de mayor volumen— es de solo $4 millones, pese a que apenas transcurrieron cuatro meses completos de 2026.

Durante todo el 2017, el Banco Central vendió $771 millones en el Monex, aunque con el fin de suavizar presiones al alza en el precio del dólar, que en ese momento oscilaba entre ¢555 y ¢565.

Prácticamente, el emisor tendría que abstenerse de intervenir el resto del año para que no se sobrepase esa marca establecida bajo el régimen de flotación. Como intervención para evitar una mayor caída en el precio del dólar, 2026 es, indiscutiblemente, el año más intenso desde 2015.

Madrigal aseguró que cuando existía la banda cambiaria también hubo episodios de alta intervención para evitar una caída mayor de la divisa. “Comprar al nivel inferior de la banda es una intervención para que no bajara más (el dólar)”, agregó.

Lo más habitual, según los registros del Banco Central, ha sido realizar intervenciones de estabilización para suavizar presiones al alza en el tipo de cambio mediante la venta de dólares en el mercado.

Antes de 2026, la última ocasión en que el ente emisor intervino mediante la compra de dólares a través de operaciones de estabilización fue en 2015. También ocurrió en 2014 y en 2008, pero, en todos los casos, con montos muchísimo menores que los de este año.

Juan Bautista Monge, de la subgerencia Financiera de Mucap, comentó que para los mercados, estas intervenciones se suelen interpretar como un mecanismo para reducir volatilidad y mantener un funcionamiento ordenado del mercado, más que como una defensa de un nivel específico del tipo de cambio.

Hasta el 22 de abril, el superávit acumulado de las operaciones cambiarias del público con los intermediarios cambiarios ascendió a $2.417 millones, monto superior a los $2.283,5 millones registrados en igual periodo de 2025.

Señales del mercado
Pablo González, gestor de Portafolios de Mercado de Valores, aseguró que durante el primer cuatrimestre el monto promedio negociado en Monex ha sido mayor. Agregó que, en algunos periodos poco típicos del año, se han registrado negociaciones con volúmenes altos.

“Esto ha generado que las presiones hacia la baja sobre el tipo de cambio sean constantes”, señaló. Añadió que, este año en particular, el exceso de dólares se ha manifestado en una formación desordenada del precio, evidenciada en las constantes intervenciones del BCCR.

González apuntó que también se han dado condiciones propicias para que el BCCR abastezca las necesidades del sector público, aunque enfatizó que el ente emisor no ha sido capaz de cambiar el comportamiento de los operadores del mercado.

Adriana Rodríguez, gerente general de Acobo Puesto de Bolsa, dijo que el mercado cambiario es un reflejo de la estructura productiva del país y que, en gran parte, los ingresos del sector privado se generan en dólares y buena parte del empleo privado proviene de empresas cuyos ingresos son en dólares.

A raíz de esto, añadió que se producen flujos de venta de dólares de forma constante para pagar impuestos, planillas y cargas sociales, que no encuentran una contraparte que los adquiera con esa misma frecuencia.

“Esto es especialmente cierto porque las empresas que podrían ser esa contraparte por su tamaño, que son las empresas del Estado, no compran los dólares en el mercado cambiario, sino a través del BCCR. Por tanto, el BCCR termina actuando como intermediario”, comentó Rodríguez.

Por su parte, Juan Bautista Monge, de Mucap, señaló que el mercado cambiario enfrenta una combinación de factores estructurales y coyunturales que han generado una sobreoferta importante de dólares.

El especialista de Mucap expresó que esto ha generado una especie de exacerbación en el mercado, ya que quienes reciben dólares prefieren venderlos rápidamente ante el temor de que sigan perdiendo valor, mientras que los compradores postergan decisiones esperando una cotización aún más baja.

“Ante esa presión, y quizá de forma tardía, el Banco Central ha tenido que entrar con una intervención récord para suavizar movimientos abruptos del tipo de cambio”, manifestó Monge.

¿Presiones al alza?

Para Rodríguez, es difícil que el tipo de cambio llegue a sostener niveles más altos en el tiempo, ya que el mercado cambiario es superavitario, a pesar de que el conflicto en Irán pueda elevar la demanda de divisas ante un eventual encarecimiento de las importaciones.

González indicó que, para lo que resta del año, se espera que el aumento en los precios de los combustibles se refleje en una mayor factura petrolera, lo que podría incentivar la demanda. Sin embargo, señaló que esto sería parcialmente aminorado por la acumulación previa de divisas que ha realizado el BCCR para el sector público.

Monge comentó que el aumento sostenido en la factura petrolera tiende a elevar la demanda de dólares, presionar costos internos y eventualmente moderar la apreciación del colón. Dijo que, en ese contexto, parte de la sobreoferta actual de divisas podría corregirse de manera más natural, reduciendo la necesidad de intervención del BCCR.

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