La carga tributaria de Costa Rica tendría una tendencia a la baja en el próximo quinquenio, de acuerdo con el Marco Fiscal a Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda.
En las proyecciones realizadas, el porcentaje de los impuestos en la economía nacional llegaría a un 10% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2031. El monto nominal sería de ¢7,1 billones.
“El panorama no solo es malo, es bastante dramático. En los últimos 40 años, incluso contemplando la crisis de deuda de la década de 1980, Costa Rica no había tenido una carga tributaria tan baja. Siempre habíamos estado en un 12% o 13% del PIB”, indicó Fernando Rodríguez, investigador del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (UNA).
El economista agregó que la reforma fiscal aprobada en 2018 generó un impacto importante en las cifras tributarias del país. Para 2021, los impuestos representaron un 13,7% del PIB.
Por lo que las estimaciones de Hacienda revelan que se perderían más de tres puntos porcentuales de la producción nacional en la recaudación.
“Hay dos opciones: toda esa pérdida de ingresos la sustituimos con endeudamiento o aplicamos un recorte de gasto que va a ser igual al que ya hemos aplicado. O sea, ¿dónde va a quedar el gasto en educación o los recursos para seguridad?”, señaló Rodríguez.
José Francisco Pacheco, exviceministro de Hacienda y directivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), explicó que la tendencia obedece a factores coyunturales internos del país, como la apreciación de la moneda nacional, que reduce el valor del dólar, y las diferencias entre el crecimiento de los sectores productivos.
“La economía crece a un ritmo elevado, pero no todos los sectores pagan impuestos. Las zonas francass, que están exentas, son las que más aumentan su producción; mientras que el motor doméstico crece menos”, comentó.
Esto impacta tributos como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la renta de las empresas, debido a menores ventas y un panorama productivo más complejo en actividades como comercio, agricultura y construcción en el último año.
De igual forma, Fernández agregó un debilitamiento del Impuesto Único a los Combustibles por el proceso de electrificación del transporte.
Dicha situación, de acuerdo con los expertos, plantea la necesidad de que el país discuta una nueva reforma fiscal con el objetivo de generar mayores recursos.
“Es muy probable que el señor ministro necesite una estrategia por el lado de los ingresos. Algunas líneas en materia de recaudación para que se reactive, ya sea mediante una reducción de la evasión con controles más firmes, mientras se decide si se impulsa o no una reforma tributaria en el Congreso, que es una opción que podría cobrar fuerza conforme avancen los meses”, mencionó Pacheco.
Algunas alternativas enumeradas fueron la revisión del impuesto sobre la renta, el aumento del IVA a un 15%, la eliminación de exoneraciones fiscales y legislación para atacar la evasión como sistemas de control para los pagos a través de SINPE Móvil.
Fernández reconoció la urgencia de que el país aborde estos temas para realizar las modificaciones necesarias.
“Estamos a cinco años de ese escenario. La última reforma duró 16 años en discusión, desde que salió el informe de exministros de Hacienda a finales del gobierno de Miguel Ángel Rodríguez hasta que se logró aprobar en 2018 con Carlos Alvarado”, enfatizó.
El Ministerio de Hacienda también proyecta un aumento sostenido de la deuda nacional, que llegaría a un 67% del PIB en 2031.
Economistas opinan
Fernando Rodríguez
“La reforma del 2018 no era una solución permanente. Creemos que podemos hacer reformas fiscales cada cierta cantidad de años y después nos relajamos. El entorno y la estructura económica del país cambia y el sistema tributario tiene que ajustarse”.
José Francisco Pacheco
“Vamos hacía una reducción, no del monto, sino del porcentaje que representan los impuestos en la economía. La carga tributaria es el volumen de lo que recibe el gobierno en impuestos sobre la producción. Antes estuvimos cerca de un 14%, pero se ha venido desacelerando”.
