El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, vinculado al deterioro fiscal de ese país, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la inflación, encarecería el financiamiento de Costa Rica en el exterior.
Las tasas de interés de los bonos del Tesoro —que son títulos de deuda pública emitidos por el Gobierno de Estados Unidos— están subiendo rápidamente.
En el caso del bono a 10 años, el rendimiento ya se sitúa en un 4,8 %, mientras que el del título a 30 años superó el 5 %.
«Lo que reflejan los bonos afuera son mayores primas por plazo (dinero extra que pide un inversionista por prestar su dinero a largo plazo en lugar de hacerlo a corto plazo de manera seguida) y una preocupación que viene por la trayectoria fiscal que está teniendo Estados Unidos. Es una economía que crece alrededor del 2 %, pero el déficit fiscal ronda el 6 %, y se estima que la deuda pública ya supera el 100 % del producto interno bruto (PIB) este año», explicó el economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa).
Deuda más cara
Según Ortiz, el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos impactaría a Costa Rica de diferentes maneras.
Una de ellas sería que al país le costaría más dinero pedir prestado en el extranjero, especialmente mediante los eurobonos.
Actualmente, el Gobierno pretende que la Asamblea Legislativa le autorice a colocar $13.500 millones adicionales en eurobonos, en nueve tractos anuales de $1.500 millones cada uno, entre 2026 y 2034.
«En el mediano y largo plazo, es poco probable que, si las tasas en Estados Unidos ahora son mayores de las que tenían en el pasado, estas puedan bajar y, en alguna medida, esto se refleja un poco en el tema de los eurobonos: se vuelve más caro captar recursos en los mercados internacionales. A final de cuentas, hay que recordar que los eurobonos son un instrumento para financiar o atender las necesidades de financiamiento del Gobierno, con base en las condiciones de mercado. Si esas condiciones de mercado apuntan a que las tasas afuera van a subir, naturalmente puede suceder que la deuda no sea tan barata y puede ser incluso que esa deuda sea más cara», amplió Ortiz.
Además, los préstamos e inversiones en dólares en Costa Rica se volverían más costosos.
Por otra parte, el deterioro fiscal en Estados Unidos elevará el piso sobre el cual se otorga el financiamiento mundial y, aunque Costa Rica goza actualmente de una buena calificación de riesgo (paga menos intereses extra que otros países), el aumento global de las tasas reducirá ese beneficio.
En síntesis, como Estados Unidos se está endeudando demasiado, el dinero se está volviendo más caro en todo el mundo y Costa Rica tendría que pagar más por sus deudas en dólares.
¿Qué está pasando?
Las tasas de interés de los bonos gubernamentales a nivel mundial están subiendo rápidamente, lo cual puede tener un efecto dominó en las tasas de las hipotecas, los préstamos para automóviles y los préstamos comerciales en Estados Unidos.
Según una publicación realizada por The New York Times, la venta masiva del martes en los mercados globales de bonos provocó un descenso de los precios y elevó las tasas de interés. Ocurrió mientras los inversionistas se preocupaban por la renovada tensión en Medio Oriente, la inflación y el creciente déficit público.
Las tasas de interés de las notas del Tesoro a 10 años en Estados Unidos subieron a casi el 4,8 %. El bono japonés a 10 años superó el 3 % por primera vez desde 1996. El bund alemán a 10 años, un indicador clave para la eurozona, subió al 3,33 %, también por primera vez desde 2011.
En Estados Unidos también hay incertidumbre sobre las perspectivas de política monetaria de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés), con los inversionistas apostando por un aumento de las tasas en la próxima reunión de septiembre.
El endeudamiento de EE. UU. empujó el déficit nacional a más de $40 billones en agosto, y la emisión de deuda relacionada con la IA continúa empujando los precios de los bonos a la baja.
El reinicio de los combates en Medio Oriente, después de un periodo de calma, generó nerviosismo en el mercado de bonos. La incertidumbre geopolítica continúa sacudiendo los mercados petroleros, lo que, a su vez, incrementa la preocupación sobre las cifras de inflación. A esto se suma el gasto desenfrenado de las empresas tecnológicas en IA, lo cual ha llevado a algunos analistas a suponer que esto ha alejado a los inversionistas de los bonos y a otros a decir que el entusiasmo ha inflado las expectativas de crecimiento e inflación.