Nuevo gobierno enfrentará entorno económico adverso, señala expresidente del Banco Central

La administración de Laura Fernández enfrentará un entorno económico exigente, marcado por factores internacionales adversos y desequilibrios internos que podrían limitar el crecimiento y la generación de empleo.


Así lo expuso el economista y expresidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR) Rodrigo Cubero en una reciente conferencia realizada en la Universidad Fidélitas.


Cubero explicó que el contexto global ha cambiado de forma significativa. Indicó que el giro en la política económica de Estados Unidos hacia el proteccionismo, mediante la aplicación de aranceles, incentivos para repatriar empresas y restricciones migratorias, ha introducido incertidumbre en el comercio internacional y en los flujos de inversión.


Señaló que estas medidas han generado confusión en los mercados y en las decisiones empresariales.


A esto se suma el conflicto en Medio Oriente, que ha elevado los precios del petróleo y del gas, encareciendo los costos de producción, transporte y fertilizantes a escala global.


Esta situación ha presionado la inflación internacional y ha reducido el margen de los bancos centrales para bajar las tasas de interés, lo que incide en el crédito, el consumo y la inversión.


Pese a este entorno, la economía mundial mostró resiliencia en 2025, con un crecimiento cercano al 3,3 %, apoyado en ajustes de política económica, acuerdos comerciales parciales y el dinamismo de sectores como el de la inteligencia artificial.


Sin embargo, las perspectivas se han moderado para 2026 y 2027 debido a estos riesgos.


Crecimiento positivo, pero moderado

Cubero prevé que Costa Rica tendrá un crecimiento positivo, pero moderado, con una marcada diferencia entre sectores.

El dinamismo continuará concentrado en las zonas francas, especialmente en la manufactura avanzada, como la de dispositivos médicos, mientras que el resto de la economía crecerá a un ritmo menor.

Esta dualidad refleja una economía en la cual el sector externo impulsa el crecimiento, pero la demanda interna se mantiene débil, lo que limita la generación de empleo y la inclusión económica.

Uno de los factores centrales será el tipo de cambio. La apreciación del colón ha sido resultado de una abundancia de dólares, asociada a la colocación de divisas por parte de empresas extranjeras y a una política monetaria más restrictiva de lo necesario.

Esta apreciación ha encarecido al país y ha afectado a sectores como el turismo, la agricultura y los servicios.

De cara a los próximos años, Cubero que considera que el tipo de cambio podría estabilizarse y eventualmente mostrar una ligera depreciación dentro de una banda estrecha, impulsada por factores como el aumento en los precios del petróleo, menores flujos de recursos externos y posibles efectos de la política económica estadounidense.

No obstante, seguirán presentes fuerzas que presionan a la baja, como la entrada constante de divisas y la preferencia por un tipo de cambio bajo.

Cubero también alertó sobre riesgos específicos, entre ellos la posibilidad de nuevos aranceles a los dispositivos médicos aplicados por Estados Unidos, lo que afectaría uno de los principales motores de exportación del país, así como eventuales decisiones internas, como la devolución generalizada del Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP).

Si bien Costa Rica mantiene condiciones macroeconómicas más favorables que en el pasado reciente, con una mejora fiscal respecto de la década anterior y un sistema financiero sólido, persisten desafíos estructurales como el déficit de infraestructura, los altos costos de producción, las cargas sociales y la inseguridad.

Además, las presiones para debilitar la regla fiscal —que consiste en un tope al crecimiento del gasto público— podrían afectar la confianza y el acceso a financiamiento externo, lo que tendría implicaciones sobre la estabilidad económica.

El desempeño económico de Costa Rica en 2026 y 2027 dependerá tanto de la evolución del contexto internacional como de la capacidad del nuevo gobierno para gestionar los riesgos, preservar la estabilidad y atender los desafíos estructurales que limitan el crecimiento.

Próximo gobierno enfrentará complicado panorama debido a caída en ingresos y mayor restricción en el gasto